Muerte accidental de un anarquista 2019

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Muerte accidental de un anarquista

Dramaturgia de Dario Fo. Traducción de Mónica Zavala Matteini

Escena 0

Acotación

MUERTE ACCIDENTAL DE UN ANARQUISTA
Dramaturgia: Darío Fo

Dirección: Francisco Krebs Brahm
Estreno: 1 de junio, 2019

PERSONAJES

Agente

Bertozzo

Comisario

Comisario Jefe

Periodista

Loco

PRIMER ACTO

Escena 1

Escena primera

Una oficina corriente de la Jefatura de Policía. Un escritorio, un armario, algunas sillas, una máquina de escribir, un teléfono, una ventana, dos puertas. Bertozzo, hojeando unos expedientes, se dirige a un Sospechoso, que está sentado tranquilamente.

Vaya, vaya… así que no es la primera vez que te disfrazas. Aquí dice que te has hecho pasar dos veces por cirujano, una por Comandante en Jefe del ejército, tres por Cardenal, una por ingeniero naval. En total te han detenido, vamos a ver; una, dos, tres, cuatro, once veces en total y con ésta son doce.

Sí, doce detenciones. Pero le hago ver, señor Comisario, que a mi jamás me han condenado. ¡Tengo mi expediente incólume!

No sé cómo te las habrás arreglado antes, pero te aseguro que esta vez el expediente te lo mancho yo.

Pero claro, Si a cualquiera le gustaría manchar un expediente virgen, inmaculado e incólume.

Muy gracioso. Aquí en la denuncia dice que te hiciste pasar por Psiquiatra, Profesor de la Universidad de Harvard. ¿Sabes que puedes ir a la cárcel por falsificación de identidad?

Pero claro, si la falsificación la realiza alguien sano, cuerdo, evidentemente. Pero yo estoy enfermo… soy loco, pero loco certificado eso sosi. Mire aquí está mi epicrisis, mi ficha hospitalaria y los medicamentos que debo consumir, que no los he podido adquirir por problemas de presupuesto. Mire que hermosura 16 veces internado, y siempre el mismo diagnóstico “histriomanía”, viene del griego Histrión, que significa Actor. Ese es mi hobby. Me dedico a actuar. (Muchas gracias mi querido publico, apaguen sus celulares porque ahí si que me viene la crisis) A mi me gusta hacer las cosas bien eso si, de verdad. Es por esto que me gusta el Teatro Real Documental. Mi compañía debe estar formada por gente de verdad, que no sepa actuar, nada de gestos aprendidos, nada de mañas, disfraces. Yo no puedo trabajar con actores profesionales, qué personas más insoportables, con comportamiento egótico. Además, como no tengo financiamiento; no podría pagarles. He pedido subvenciones al Ministerio de las Culturas, pero como no tengo contactos políticos…

Comprendo, así que haces que tus actores te subsidien, los explotas…

No, no, no, jamás he estafado a nadie…

¿Y no te parece una estafa cobrar 1000 dólares por una consulta?

¡Manso guascazo!

Son los honorarios habituales de todo psiquiatra que se respete. ¡De alguien que ha pasado estudiando durante 20 años!

¿Pero tú cuándo has estudiado?

Me he pasado 20 años estudiando, en 16 manicomios distintos, a miles de locos como yo. Investigue y va a ver cómo ese pobre desgraciado esquizofrénico por el que me están denunciando, lo diagnostiqué de maravillas.

Seguro, y ¡Los 1000 dólares también se lo cobraste de maravilla!

Pero si lo hice por su bien.

Ah, ¿por su bien? ¿Forma parte de la terapia?

Pero claro. Si no le pego el guascazo de los 1000, ¿usted cree que ese pobre desgraciado, y sobre todo su familia, se habrían quedado tranquilos? Si les hubiese cobrado 100, sin ninguna duda habrían pensado: “Debe ser un don nadie, a lo mejor ni siquiera es doctor, con suerte un alumno en práctica”. En cambio, después del guascazo, se quedaron sin habla y pensaron: “Debe ser uno de los mejores, ¿Quién será? Debe ser una eminencia ¿Dios en persona?”, y se fueron felices. Hasta me daban besos en la mano. “Gracias, Doctor, gracias”, lloraban de emoción. Todavía hablo con la mamá por teléfono.

Dios santo, qué bueno para el cuento saliste.

Pero si no es cuento. Si Freud lo dijo: ¡la cuenta cara es el más eficaz de los remedios; tanto para el enfermo como para el doctor!

No me cabe duda, pero echemos un vistazo a tu tarjeta de presentación y a tu recetario. Si no me equivoco, dice: “Profesor Armando Cabezas. Psiquiatra. Ex Docente de la Universidad de Harvard”. A ver qué me cuentas ahora.

Nada, nada que explicar, yo de verdad te soy profesor aun que no me le note; profesor de Couching oftalmológico, comunicación festiva efectiva y flores de bach. En la escuela de jubilados del Cristo redentor aquí en frente, en la municipalidad.

¡Que bonito, te felicito! Pero aquí dice: ¡Psiquiatra!

Sí, pero después del punto. ¿A ver como andamos de sintaxis y puntuación Señor Comisario? Fíjese bien: Profesor Armando Cabezas. Punto. Luego, en mayúscula, Psiquiatra. Ahora bien, usted entiende que poner Psiquiatra después de un punto no es usurpar un titulo, después de ese punto uno podría poner lo que quisiera y no significa que uno sea eso ¿Conoce la gramática y la lengua Española?

¿Si, y el “ex docente de la Universidad”?

¡¡Por Favor!! Usted es un usurpador. Primero me dice que conoce la lengua española, su sintaxis y puntuación, y ahora resulta que no sabe ni leer correctamente.

Como que no sé…

¿Acaso no vio la coma después del “ex”?

Sí, hay una coma, no me había fijado, tiene razón…

¡Ah, tengo razón! “No se había fijado” ¿Y con la excusa de que no se había fijado, mete en la cárcel a un inocente?

Usted está realmente loco. ¡Qué importa la coma!

Nada. Para quien no le maneja la lengua española y la sintaxis y puntuación. Nada. Ya me va a contar qué nivel de estudios tiene usted, y quién se los aprobó. ¡Déjeme terminar! La coma es la clave de todo, ¡no lo olviden! El mundo gira en torno a la coma. Si después del “ex” viene la coma, el sentido de la frase cambia completamente, porque: “la coma siempre imprime una intención diferente, distinta, disimilar”. Entonces se debe leer así: Profesor Armando Cabezas, Punto. En Mayúscula. Psiquiatra. Ahora viene lo bueno. “Ex, Ex, profesor de la Universidad, coma, mueca (hace mueca) de Harvard” mueca (hace mueca) como diciendo: Me estai agarrando pal chuleteo. ¡Sólo un tonto caería!

¿Así que soy un tonto?

No, solo un poco inculto. Pero eso se puede solucionar puedo hacerle algunas clases. Le hago un buen precio. Yo empezaría ahora mismo, hay mucho trabajo que hacer. Dígame los pronombres de tiempo y lugar.

Basta.

No, esa es una interjección.

¡Deje de webiar!

Ah, no, para garabatos yo no estoy, permiso, buenas noches.

Empiezo a creer que es realmente un maníaco de la actuación, pero que está actuando de loco y apuesto que está más cuerdo que yo.

Yo ahí no sabría decirle. Me deja plop Lo que si es cierto es que su trabajo le produce muchas alteraciones psícofísicas. ¿Me permite que le vea el ojo?

¡Pare! ¿Podemos continuar con la declaración o no?

Pero claro, si quiere yo mismo la escribo yo a máquina, soy mecanógrafo titulado: 45 tecleos por minuto… La secretaria me decían en el Instituto.

¡Quédese quieto o le digo al guardia que lo espose!

A ver ¡No puede! Camisa de fuerza o nada. Estoy loco y si me esposan:

Artículo 122 del Código Penal, “Quien en su carácter de oficial público imponga instrumentos de contención no clínicos o bien no psiquiátricos a un perturbado mental, de modo que estos puedan provocarle una crisis de su enfermedad, incurre en delito punible con penas de cinco a quince años y pierde además el grado y la jubilación”.

¡Ah, veo que también entiendes de Derecho Penal!

¿Derecho Penal? ¡Lo sé todo! Llevo 20 años estudiando Derecho Penal.

Pero cuántos años tienes ¿trescientos?

Pero como 300, mire primero falla en la gramática y ahora en las matemáticas.

¿Dónde estudiaste Derecho?

¡En el Psiquiátrico estudie yo! Si supiera cómo se estudia allí adentro. Había un Canciller paranoico que me daba clases. ¡Un genio! Me lo enseño todo: Derecho Romano, Moderno, Eclesiástico, el código Justiniano, Visigodo, Ostrogodo, visigodo, mesopotámico, egíptico. ¡Todo! ¡Pregúnteme! Vamos pregunte.

¡No tengo tiempo! Pero aquí, en tu currículum, no dice nada de que te hayas hecho pasar por Juez. Ni siquiera por abogado.

Noooooo, nunca sería abogado. ¿A usted le gustaría ser abogado? A mí no me gusta defender, a los culpables, es un arte pasivo. A mí me gusta atacar, juzgar, condenar, perseguir, ¡reprimir! Yo soy de los suyos, Comisario. Nosotros deberíamos empezar a tutearnos.

Cuidado, loco, no te he dado la confianza…

Bueno, olvídalo.

Entonces, ¿alguna vez te has hecho pasar por Juez o no?

No, jamás.

Escena 2

Acotación

Escena segunda

Un despacho parecido al anterior: Más o menos los mismos muebles, pero dispuestos de otra manera. De la pared del fondo cuelga un gran retrato del Presidente. Deberá resaltar el recuadro de una ventana abierta. En escena está el Loco, de pie muy tieso, de cara a la ventana y de espaldas a la puerta, por donde entra un comisario con chaqueta deportiva y jersey de cuello alto.

Comisario en voz baja, al Agente que está inmóvil junto a la puerta

¿Quién es ese? ¿Qué quiere?

No lo sé, jefe. Pero entró dándoselas de no se qué… ni que fuera Dios en persona. Me dijo que quiere hablar con usted y con el Comisario jefe.

Acotación

Comisario que Que no deja de frotarse la mano derecha.

Ah, ¿quiere hablar?

Acotación

Comisario se acerca al Loco, solícito

Me han dicho que me buscaba.

Acotación

Loco lo mira de arriba abajo, impasible

Buenos días.

Acotación

Se fija en la mano que el comisario se sigue frotando

¿Qué le pasa en la mano?

Ah, nada… ¿Quién es usted?

¿No le pasa nada? Entonces, ¿por qué la mueve así así? ¿Algún tipo de tic?

Acotación

El Comisario empieza a ponerse nervioso

Puede ser. Le decía que con quién tengo el gusto…

Una vez conocí a un Padre Jesuíta que movía la mano como usted… Un jesuita.

¿Me equivoco o usted…?

¡Claro que se equivoca! Se equivoca medio a medio, si insinúa que he querido aludir a la notoria hipocresía de los jesuitas. Para empezar, yo estudié con los jesuitas. ¿Algún problema con eso?

No, por Dios… pero es que…

Pero ese Padre que le decía, ese sí que era un hipócrita, un farsante, abusador, la cantidad de cosas que se han sabido ultimamente… de hecho movía así mismo una mano…

Oiga, pero usted…

Usted debería ir a ver a un psicoanalista. Ese continuo movimiento es síntoma de inseguridad, sentimiento de culpa… e insatisfacción sexual. ¿Tiene problemas con las mujeres, los hombres?

¡Pero quién se cree que es!

Acotación

Comisario da un puñetazo en la mesa

¡Impulsivo! Ahí esta la prueba. Diga la verdad, no se trata de un tic, usted acaba de golpear a alguien ¡confiese!

¿Que confiese? Mejor dígame de una buena vez con quién tengo el gusto, y ¡hágame el favor de sacarse el sombrero!

Bueno, lo que usted quiera. Soy Juan Justo de la Corte, ministro subrogante de la Corte Suprema.

¿Un juez?

Acotación

Comisario le fallan las fuerzas

Ex… ex profesor adjunto de la universidad de Harvard. Ojo con la coma después del Ex…

Acotación

Comisario aturdido

Comprendo

Escena 3

Acotación

FIN ACTO I

Empieza a cantar en voz baja mirando a los policías que, violentos, empiezan uno tras otro a cantar con él

Todos

“¡En pie pueblo obrero, a la batalla!
¡Hay que derrocar a la reacción!”
¡Vamos, más voz!

Acotación

Loco los agarra de los hombros para animarles

Todos

“¡A las barricadas, a las barricadas!”… ¡Con fuerza Compañeros!
“¡Por el triunfo de la Confederación!”

Acotación

Lentamente, sobre el Coro a plena voz, oscuro

Segundo ACTO

Escena primera

Terminan de cantar, aun eufóricos. El loco Aplaude, abraza y estrecha manos

¡Bravo, bravo! Ahora sí que está clarísimo. Ya nadie podría dudar de que el anarquista estaba muy tranquilo.

Yo incluso diría que estaba contento.

Escena 4

Claro, se sentía como en su casa. Como en esas barricadas al final de las marchas donde siempre hay más policías disfrazados que verdaderos terroristas.

Nuestro bombardeo de falsas acusaciones no había dejado huella en su espíritu.

Es decir, nada de raptus. El raptus vino más tarde.

Acotación

Loco al comisario

¿Cuándo?

A las doce de la noche.

¿Y qué lo provocó?

Bueno, yo creo que la razón…

¡No, no, por la puta madre! Usted no “cree” nada, ¡Usted no debe saber nada de esto, señor Comisario Jefe!

¿Cómo que no debo saber?

Pero por la real corneta del burro y la conchasumadre. Estamos aquí haciendo malabares para sacarlo de esto, para demostrar que usted no tuvo nada que ver con la muerte del anarquista porque ni siquiera estaba presente.

Toda la razón. Discúlpeme, me confundí.

No, es que usted se confunde demasiado. Ponga más atención. Entonces usted no estaba, pero estaba el comisario.

Sí, yo estaba, pero me fui rapidito porque…

Ah, otra vez intentando zafar. Sea bonita persona, y cuénteme qué ocurrió cerca de las doce de la noche.

Le interrogábamos.

¿Todavía? “¿Dónde estabas, qué hacías? ¡Habla mierda! No te pases de listo”. Después de tantas horas, me imagino que estarían todos un poco alterados, nerviosos, agotados.

En absoluto, señor juez, estábamos tranquilísimos.

¿No le pegaron un poco? ¿Un palmazo?

No.

¿Un soplamocos?

No.

¿Un mahuachi?

No.

¿Un coscacho, de ladito?

¿De ladito?

Sí, como en los masajes para la celulitis… ¡ta-ta-ta!

Acotación

Loco mima veloz

No, señor Juez, ni con masaje. Le interrogábamos en broma.

¿En broma?

Se lo juro. Pregúntele al cabo aspirante.

Acotación

Comisario empuja al agente hacia el juez

No es necesario. ¿Y en qué sentido, “en broma”?

Bueno, en el sentido de que estábamos bromeando, lo interrogábamos para divertirnos un rato.

No entiendo. ¿Jugaban manitos calientes, a disfrazarse, a las escondidas?

Bueno no, tanto no, pero nos reíamos, imitábamos a los sospechosos. Su chiste loco, por aquí, alguna broma por allá.

Sí, sí, nos reíamos caleta. Sabe, el Comisario, es terrible de chistoso. ¡Si lo viera, cuando está de buen humor los interrogatorios que hace, lo pasamos súper bien, ¡ja ja! Acá nos matamos de la risa ¡ja ja ja. Así da gusto venir a trabajar, ¡jaja!

Ahora entiendo por qué el gobierno ha decidido cambiarles el lema.

¿El lema de la policía?

Si, lo decidieron en el Ministerio.

¿Lo van a cambiar?

Yo más bien diría que lo van a complementan. ¿Cómo es ahora?

“Perseguir para enjuiciar”.

Bueno a partir de ahora será: “Perseguir para enjuiciar para divertir”.

Ja ja, usted nos está hueveando…

No, no, en absoluto. Yo estoy cada vez más que convencido de que ustedes se divierten y lo pasan muy bien con los sospechosos.